Lunes 21 Agosto 2017

La terquedad se puede convertir en la tumba del gobernante

daniel520

Diálogos con ‘El Negro Cruz’

Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria. Daniel 5:20

Un problema muy grave, que suele presentarse con más frecuencia de lo que imaginamos, es la terquedad de los gobernantes, terquedad que no es otra cosa que la soberbia que da el poder a los que no tienen el talento para ejercerlo.

Esta necedad se ve ejecutada cuando al mandamás se le sugiere hacer modificaciones a sus estrategias, en virtud de que no funcionan, y el aludido se enconcha y no acepta consejos, piensa que todos los demás son tontos y que no tienen la magnificencia del poderoso, en pocas palabras, consideran que todos son mequetrefes y que ellos son los poseedores de la verdad absoluta. Vaya despropósito, olvidan que el Todopoderoso tiene el dominio sobre el reino de los hombres.

Pero volviendo al tema, diremos que esta conducta insana ha traído como resultado verdaderas catástrofes, en Veracruz las hemos padecido a últimos tiempos. El gobernante que endurece su corazón y no escucha consejo, acaba echando por la borda los pocos o muchos logros obtenidos.

En virtud de lo anterior, un hombre de poder investido como servidor público, debe sujetarse a la prudencia, a la sensatez, todo con el superior objetivo de contribuir a mejorar las problemáticas que aquejan a la ciudadanía, este, en realidad, es su principal objetivo.

Si un colaborador, por los motivos que sean, demuestra que no puede con el encargo asignado, debe ser relevado sin mayor consideración, el interés primordial es hacer las cosas bien. En este sentido, quien no puede, como dijera el clásico: ¡que renuncie!

Hoy el estado de Veracruz está pasando por una severa crisis en todos los aspectos, por lo tanto, requerimos que autoridades y ciudadanos nos pongamos en sintonía para sacar las cosas adelante, sin embargo, es preciso que la autoridad mande un mensaje de compromiso absoluto con la justicia y la democracia y esto solo se dará cuando la misma reconozca sus errores. Somos humanos, somos falibles.

Antes de continuar, me permito citar las Sagradas Escrituras para ilustrar el tema, en esta ocasión recurrimos a 1 Reyes 3:9:

“Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?”

Este es el meollo del asunto, el gobernante debe tener un ‘corazón entendido para discernir entre lo bueno y lo malo’.

Por lo anterior, derivamos que la terquedad es lo contrario del discernimiento, por lo mismo, se opone al buen juicio y acaba destruyendo todo obra de gobierno. Por ejemplo, elegir a un sucesor desoyendo todo consejo, puede tener consecuencias terribles.

Seamos humildes y aceptemos cuando nos hemos equivocado, todos somos susceptibles de errar, corregir no es señal de debilidad, sino de inteligencia.

Recuerden, los tiempos de Dios son perfectos.

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