Martes 17 Octubre 2017

Los niños son una bendición

 

De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Lucas 18.17

Recién nos hemos enterado por los dichos del gobernador Yunes, que en la construcción de la Torre Pediátrica de Boca del Río hay anomalías muy graves, que serían producto de un manejo fraudulento de los recursos públicos destinados al inmueble.

Corresponderá a las autoridades competentes indagar si los señalamientos del mandatario veracruzano son reales, sin embargo, quiero hacer una reflexión al respecto.

Parto de un principio irreductible: los niños son intocables.

A partir de lo anterior, me resulta inconcebible suponer que, presuntamente, hubiese habido funcionarios dedicados a lucrar con los dineros destinados a beneficiar a la niñez veracruzana, de comprobarse el asunto, merecen el castigo más severo en lo que a las leyes de los hombres corresponde, por lo que toca a las leyes de Dios, la cosa es muy clara, nos dice Mateo 18.6:

“Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar”.

No hay duda, para el Señor los niños intocables, no se debe provocar en ellos el dolor bajo ninguna circunstancia, solo se tiene que ser estricto con los meniores en la materia educativa, severidad que no debe convertirse en violencia gratuita, sino en justos correctivos.

Los niños son la semilla de la sociedad, el futuro se construirá con ellos de protagonistas, por lo tanto, es un crimen terrible atentar contra su integridad en cualquier sentido. Medrar con los presupuestos que son en favor de los infantes equivale a socavar la posibilidad de que sigamos existiendo como civilización, es una situación que nos demuestra que quien cometa ese tipo de faltas es un alma alejada de Dios, vive al servicio de la maldad.

Debemos estar atentos a esta información, así como la que menciona que se pudieron haber comprado medicinas falsas para atender a los menores con cáncer, esto, de ser cierto, es algo que no puede quedar impune, de ser así, estaríamos convalidando a los inescrupulosos que procedieron con dolo, esperemos, por el bien de todos, que las cosas se aclaren.

Debemos trabajar en el sentido de ampliar las oportunidades para que los que ahora son niños, tengan la posibilidad de encontrar mecanismos que les permitan realizarse como personas, uno de ellos, es enseñarles a ser respetuosos de la palabra de Dios y de las leyes de los hombres, de no hacerlo tal cual, ponemos en riesgo la viabilidad de nuestra sociedad.

Nuestro objetivo principal debe ser el ofrecer a los niños un mundo en el que puedan vivir en armonía, con base en las ordenanzas del Todopoderoso. Si mandamos señales erróneas a los más pequeños, estaríamos condenándonos a ser una sociedad más complicada, con graves problemas para seguir adelante

Amemos a los niños y enseñémosles a amar a Dios y al prójimo, solo bajo estos preceptos podremos salir adelante en lo colectivo y en lo individual.

Que todas las anomalías cometidas, principalmente las que tienen que ver con la infancia, se investiguen y si hay delitos que perseguir, que los infractores sean juzgados con todo el peso de la ley, eso sí, conforme a derecho.

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