Jueves 21 Septiembre 2017

Hay que cuidar lo que decimos

Diálogos con ‘El Negro Cruz’

Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal…Santiago 3:7-8

Nuestros dichos, en muchas ocasiones, suelen volverse como un boomerang cuando menos lo esperamos, porque lo que decimos sin reflexionar, ya sea por iracundia o por salir del paso, solemos olvidarlo, pero el destinatario de las imprecaciones y en su caso, las mentiras, nunca lo olvida.

Santiago 3:5-6 nos refiere que “Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí !cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno”.

Por increíble que parezca, pero a través de la lengua podemos cometer la más grande de las herejías e insultar con crueldad a los seres que amamos, aunque cuando pase el furor nos arrepintamos.

La irreflexión que solemos tener cuando hablamos, sobre todo cuando estamos en algún estado alterado, nos hace entrar en aflicción con el paso del tiempo, sin embargo, peor sería que no pasara esto, porque significaría que somos incapaces de reconocer los errores que cometemos.

Pero no sólo las injurias que lanzamos en momentos de enojo son parte de esta lengua ‘inflamada por el infierno’, lo son también los discursos del candidato que ofrece cualquier cantidad de mejoras para la ciudadanía, teniendo más que claro que tales ofertas son irrealizables, en lo que al tiempo de duración del hipotético gobierno, en caso de ganar, se refiere. Eso sin contar, que no hay presupuesto que alcance para las obras faraónicas que suelen ofrecer al calor del mitin.

En esta categoría de verborrea perversa, además, se ubican todos aquellos que a través de su labia pretenden seducir la inocencia del niño o la doncella, con tal de satisfacer sus insanas pasiones.

Los que buscan trabajo o quieren vender algo y que para lograr sus propósitos ‘tiran bolas de humo’, son parte de este grupo de personas que no ‘pueden domar la lengua’, lo malo del caso es que cuando logran sus objetivos consideran que son muy ‘fregones’, no saben que se están convirtiendo en un instrumento del mal y que con ello faltan a los designios del Señor.

Dicen ufanos los seguidores de este ‘estilo de vida’: prometer no empobrece, que pena que piensen así, están faltando a las leyes de Jehová que vienen plasmadas en las Sagradas Escrituras, tarde comprenderán que viven en un tremendo error.

Insisto, todos estamos expuestos a caer en alguno de estos excesos, pero hay que tener la suficiente humildad para reconocer cuando nos hemos equivocado, en particular admitir que estamos fuera de los mandatos del Todopoderoso, porque algo está muy claro: no podemos asumirnos como fieles de las leyes de Dios y no respetarlas, eso es una falta gravísima.

Lo recomendable es pensar dos veces lo que vamos a decir antes de hablar, basta con escudriñar los que nos dice Santiago 3:2. “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”

Son tiempos complejos, estudiemos la Biblia, eso nos ayudará a salvarnos.

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