Lunes 21 Agosto 2017

El triste espectáculo de la decadencia

Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para sí todos los pueblos. Habacuc 2:5

A pesar de que vamos cumpliendo años no perdemos la capacidad de asombro. En mi caso he tenido la fortuna, gracias al Señor, de recorrer caminos al lado de grandes políticos, pero también me ha tocado ver la debilidad de espíritu de los fatuos, de los que consideran que todo está hecho para ellos.

De estos últimos hay varios ejemplos en nuestra querida entidad, que tuvo una asonada de funcionarios hechizos que hoy muestran su peor cara envalentonados por los estimulantes.

La derrota siempre nos desestabiliza, sin embargo, si tenemos claro que los tiempos de Dios son perfectos, sabemos que tenemos la capacidad de salir adelante, contrario a la desesperanza del que se creía merecedor de todo.

Nos dice Habacuc 2:4: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá”.

Aquí está la clave de todo: debemos tener fe en los designios de Jehová, si somos engreídos creemos que las cosas se tienen que dar cuando a nosotros nos dé la gana y de no obtenerlas, ingratos y sin fe, renegamos del Todopoderoso.

Esta ingratitud ha hecho presa de más de alguno que se sentía con ‘patas de gallo’ para ser gobernador de la entidad, pero que al perder la oportunidad por sus propios errores, ha caído en una debacle interna que lo hace protagonizar lamentables episodios.

Lo mismo ocurre con los ‘periodistas’ que se hicieron al vapor y que llenos de ambición sin límite, quisieron ‘comerse’ al mundo auto nombrándose empresarios de medios, hoy, ante la derrota, huyeron ‘apanicados’ en lugar de honrar el noble oficio de comunicar.

En este sentido, vale decir que tanto los políticos y comunicadores de verdad, los que creen en sus proyectos por y para Veracruz, han permanecido en la entidad haciendo su trabajo cotidiano sin cortapisas.

Entiendo el desaliento de muchos ante tanta adversidad, de hecho lo pregunta Habacuc 1:13-14: “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne?

No  obstante, no pierdan la fe, ahora que vemos como los otrora poderosos se destruyen entre ellos después de libaciones sin fin, puedo afirmar que nadie puede ir contra las leyes de Dios, basta volver a revisar a Habacuc 2:6-7: ¿No han de levantar todos éstos refrán sobre él, y sarcasmos contra él? Dirán: !!Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda? ¿No se levantarán de repente tus deudores, y se despertarán los que te harán temblar, y serás despojo para ellos?

No pierdan la fe nunca y para ello recuerden lo afirmado por Filipenses 4:13: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Diálogos con Rafael ‘El Negro’ Cruz

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