Lunes 21 Agosto 2017

Los tiempos difíciles

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 40:10

Al menos desde principios de la década de los ochenta del pasado siglo, hemos vivido en lo cotidiano con los conceptos: austeridad, violencia, crisis, pandemia, guerra, desencanto y muchos más que no contribuyen en lo absoluto al buen vivir y bueno, hablando con franqueza, no son solo terminajos, sino realidad pura.

Como resulta lógico, esto causa mucho desanimo, sobre todo en aquellos que nacieron en las proximidades de la fecha señalada arriba, podemos decir que esas generaciones no saben lo que significa la común frase: cuando a los perros los ‘amarraban con longaniza’.

Dicho en otras palabras, hay millones de personas que no han vivido nunca un mínimo de prosperidad, por el contrario, han enfrentado circunstancias realmente adversas.

En Veracruz estamos padeciendo una situación extrema, la economía está prácticamente paralizada, la inseguridad va en aumento y muchas otras vicisitudes que ensombrecen el panorama, es en esos momentos que nuestra fe puede flaquear.

Este es el punto al cual quiero llegar, por más agobiado que se encuentre nuestro espíritu, nunca debemos poner en duda la misericordia de Dios, bien nos dice Nahúm 1:7:

“Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían”

Ojo: fortaleza en el día de la angustia y CONOCE A LOS QUE EN ÉL CONFÍAN.

Perdón por enfatizar con mayúsculas, pero debemos tener muy claro que nuestras dudas por falta de fe son percibidas por el Todopoderoso y, aunque en su infinita bondad Él perdona todo, no es correcto que pongamos a prueba su misericordia si nuestro objetivo final es estar inscritos en el Libro de la Vida.

Estos tiempos, en que como dijera la máxima, nos tocó vivir, no deben amilanarnos, tenemos que sacar fortaleza de nuestra fe y respetar las Leyes de Jehová, nada ocurre sin su superior voluntad.

Los problemas que enfrentamos no deben dar pie a que caigamos en la idolatría y busquemos salidas falsas con las propuestas de los heresiarcas, porque con ello ofendemos al Señor y nos engañamos a nosotros mismos.

Debemos estar preparados para el advenimiento de Dios como Rey de Reyes, lo que quizá sea más pronto de lo que esperamos.

Redoblemos nuestra fe en los momentos complicados, no olvidemos nunca que lo que importa es la vida eterna, lo dice con claridad el Salmo 23:6:

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días”

No bajemos la guardia.

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