Sábado 18 Noviembre 2017

La Ley del Señor se tiene que cumplir

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Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. Mateo 5: 18

 Volvemos sobre el mismo tema: las Leyes Sagradas, las que hemos conocido en la Biblia, se tienen que cumplir al pie de la letra, no hay nada que los herejes charlatanes puedan modificar, por lo tanto, no temamos del futuro, por duro que nos pueda parecer, todo está escrito.

La ordenanza de la Ley del Señor es simple, hay que seguirla.

Justamente, en los desvíos que solemos tener está la duda, misma que como ya hemos dicho, es aprovechada por los charlatanes al servicio del enemigo de Dios: el demonio, por lo tanto, debemos tener clara la prioridad de amar al Todopoderoso por encima de todas las cosas.

Nos dice un fragmento de Mateo 5:18, sin desviaciones, sin medias tintas, sin rodeos: “ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” ¿nos cuesta trabajo entender este precepto?

Hermanos y hermanas, cumplamos los dictados de Jehová de los Ejércitos, no rehuyamos sus mandatos, nada ganamos pretendiéndonos esconder detrás de alguna superstición como los mentados pregones de  los agoreros.

Es necesario que realicemos los aconteceres del día a día.

En este sentido, debemos amar al prójimo, cumplir con nuestros hijos, con  nuestra mujer, hacer caso del mandato de las autoridades, por lo tanto, ser consecuentes con la ley de los hombres, o sea, del gobierno. En todos sentidos, ser un buen hijo de Dios.

El derrotero de la vida no consiste en mostrarnos atemorizados ante eventuales catástrofes ¡para nada! no caigamos en tal equivocación. La senda está trazada y el mandato es inequívoco: honremos la voluntad del Señor y humillémonos ante su magnificencia.

Pero, humillarnos no es un concepto indigno como ustedes creen, humillarnos es  respetar lo que está escrito con un sólo sentido: salvarnos y con ello, aspirar a inscribir nuestro nombre en el Libro de la Vida.

Por ello, erra quien considera que amar a Dios es perder voluntad en consecuencia de  lo indefinido, erra quien cree que amar a Dios significa acotarse a la ignorancia, erra quien considera que amar a Dios nos empequeñece  como sociedad civilizada, erra quien cree que amar a Dios…es cosa menor.

En este contexto, leamos lo que nos dice el Evangelio de Mateo 5: 19 en referencia a respetar la Ley de Yahvé:

“De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos”

Es cuánto. Y para quien duda del Poder del Omnipotente, les dejo, a modo de misericordiosa conclusión,  un relevante versículo sobre la intensidad  y plenipotencia de Dios, nos cuenta Daniel 2:21: “El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos”.

Amigas y amigos míos, insisto, lean la Biblia.

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