Sábado 18 Noviembre 2017

La ley tiene que ser justa para todos

isaias

¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos! Isaías 10:1-2

Resulta muy complicado para la ciudadanía, entender porque aquellos que son imputados como presuntos criminales gozan de todas las prerrogativas para permanecer libres e incluso, para disfrutar a tope de los beneficios mal habidos.

No puede ser posible que cuando hay grandes temas por solventar, en los aspectos de infringir la ley, sólo los llamados ‘pececitos’ son llevados ante los jueces y los ‘peces gordos’, disfrutan de la vida como si nada hubieran hecho.

No me cansaré de insistir en que debemos guiarnos en todos los rubros de la vida por lo que dictan las Sagradas Escrituras, su sapiencia y perfección están por encima del falible enfoque de los hombres, las Leyes de Dios fueron plasmadas en la Biblia por escribanos inspirados por el Espíritu Santo, contienen todo lo indispensable para conducirse con prudencia, sabiduría e inteligencia.

En este sentido, hoy nuestro querido México vive asolado por los malos gobernantes y por los criminales, en medio, queda un pueblo ávido de justicia y no ve respuesta inmediata a tal aspiración, el dolor es indescriptible.

Por ello, resulta increíble que los legisladores hagan reformas constitucionales para mejorar nuestro sistema de impartición de justicia y que por el contrario, las cosas empeoren.

Vemos como los Justos viven en la angustia que provocan los hombres y mujeres desviados que se han acogido a la mala influencia de satanás, el enemigo del Señor. Estas personas son seducidas por las riquezas y en aras de aumentar las mismas, son capaces de cualquier estropicio, aun de blasfemar contra el Todopoderoso, que es el creador de todas las cosas.

Cuando perdemos el temor a las leyes de Jehová hemos abandonado el camino correcto, pero debemos estar claros que todas estas acciones heréticas tendrán consecuencias terribles, particularmente para los sacrílegos.

Nos insiste el profeta Isaías en el capítulo 11:3-4:

“Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío”.

El arribo del Señor puede ser en cualquier momento, requerimos respetar su Ley si queremos ser salvos y deseamos que nuestro nombre aparezca en el Libro de la Vida, no nos engañemos y tengamos presente lo que nos dice Salmos 1:6: “Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá”.

Señores gobernantes, para el caso de ustedes, no cuentan tan sólo las acciones de su vida personal, que pueden ser muy correctas, sino, también, todas las decisiones que tomen en sus funciones, ya que afectan para bien o para mal a la población.

Busquen cumplir la justicia de los hombres, no lastimen más a los Justos, a los pobres, a los afligidos, no negocien la ley, es el único camino que tienen para aspirar a la vida eterna, se los digo con el corazón.

!Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos! Isaías 10:1-2

Resulta muy complicado para la ciudadanía, entender porque aquellos que son imputados como presuntos criminales gozan de todas las prerrogativas para permanecer libres e incluso, para disfrutar a tope de los beneficios mal habidos.

No puede ser posible que cuando hay grandes temas por solventar, en los aspectos de infringir la ley, sólo los llamados ‘pececitos’ son llevados ante los jueces y los ‘peces gordos’, disfrutan de la vida como si nada hubieran hecho.

No me cansaré de insistir en que debemos guiarnos en todos los rubros de la vida por lo que dictan las Sagradas Escrituras, su sapiencia y perfección están por encima del falible enfoque de los hombres, las Leyes de Dios fueron plasmadas en la Biblia por escribanos inspirados por el Espíritu Santo, contienen todo lo indispensable para conducirse con prudencia, sabiduría e inteligencia.

En este sentido, hoy nuestro querido México vive asolado por los malos gobernantes y por los criminales, en medio, queda un pueblo ávido de justicia y no ve respuesta inmediata a tal aspiración, el dolor es indescriptible.

Por ello, resulta increíble que los legisladores hagan reformas constitucionales para mejorar nuestro sistema de impartición de justicia y que por el contrario, las cosas empeoren.

Vemos como los Justos viven en la angustia que provocan los hombres y mujeres desviados que se han acogido a la mala influencia de satanás, el enemigo del Señor. Estas personas son seducidas por las riquezas y en aras de aumentar las mismas, son capaces de cualquier estropicio, aun de blasfemar contra el Todopoderoso, que es el creador de todas las cosas.

Cuando perdemos el temor a las leyes de Jehová hemos abandonado el camino correcto, pero debemos estar claros que todas estas acciones heréticas tendrán consecuencias terribles, particularmente para los sacrílegos.

Nos insiste el profeta Isaías en el capítulo 11:3-4:

“Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío”.

El arribo del Señor puede ser en cualquier momento, requerimos respetar su Ley si queremos ser salvos y deseamos que nuestro nombre aparezca en el Libro de la Vida, no nos engañemos y tengamos presente lo que nos dice Salmos 1:6: “Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá”.

Señores gobernantes, para el caso de ustedes, no cuentan tan sólo las acciones de su vida personal, que pueden ser muy correctas, sino, también, todas las decisiones que tomen en sus funciones, ya que afectan para bien o para mal a la población.

Busquen cumplir la justicia de los hombres, no lastimen más a los Justos, a los pobres, a los afligidos, no negocien la ley, es el único camino que tienen para aspirar a la vida eterna, se los digo con el corazón.

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