Sábado 18 Noviembre 2017

La educación empieza en casa

 

Diálogos con ‘El Negro Cruz’

 Oíd, hijos, la enseñanza de un padre,…Y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley. Proverbios 4:1-2

A menudo escuchamos decir a una madre o a un padre: no hay guía para educar a los niños, no se ‘estudia’ para ser papá o mamá.

Por fortuna, considero que tal afirmación es incorrecta (dicho sea sin la pretensión de molestar a nadie), ya que, como lo hemos comentado en otras ocasiones, los Textos Sagrados abarcan todos los aspectos de la vida del hombre.

Justamente, el epígrafe de la columna de este lunes lo demuestra, el rey Salomón nos indica por medio de sus proverbios, en especial el cuatro que aquí abordamos, que los padres somos el primer vehículo para iniciar con la educación de los menores, pero claro, debemos estar preparados para ello y todo arranca de un fundamento básico: obedecer las leyes de Dios, mismas que están contenidos en la Biblia, no hay más.

En consideración de lo anterior, es necesario que podamos establecer canales de comunicación con nuestros hijos, la enseñanza se debe dar a partir de la persuasión, la misericordia, desde luego, auxiliados por la iluminación del Espíritu Santo.

Debemos comprender que no podemos trasmitir nada de lo que no estemos convencidos, por lo tanto, en los temas de jehová, debemos predicar con el ejemplo, no podemos buscar inculcar algo a los niños si estamos procediendo en forma contraria

Nos detalla más sobre el tema Proverbios 4: 3-6:

“Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre. Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; No la dejes, y ella te guardará; Amala, y te conservará”.

Yo también fui hijo de mi padre nos dice el proverbio, con ello, eliminamos la posibilidad de ser cuestionados en nuestra perorata frente a los hijos, es decir, yo también estuve en el lugar que ahora tú te encuentras y en el futuro, tú estarás dónde ahora estoy yo, para que continúes con la noble labor de dar luces a tus hijos, todo está calculado, los tiempos de Dios son perfectos.

Si queremos que las cosas mejoren en este mundo, no debemos de cejar en mostrar los principales valores morales a los que están abriendo su corazón al mundo, es una batalla compleja y enfrentamos a un enemigo que no descansa: el mal.

Si en este contexto no empeñamos toda la dedicación indispensable para entrenar a nuestros descendientes en las cuestiones virtuosas de este mundo, es muy seguro que perdamos la partida frente a ‘LA BESTIA’ y sus mensajeros, ellos son seductores y plantean las cosas de tal suerte que convencen a los débiles de alma.

Hoy más que nunca vivimos una descomposición acelerada de los fundamentos básicos  del ser humano, robar, matar, ser adultero, por poner algunos ejemplos, se ha vuelto una conducta cotidiana, a muchos no les importa ir contra los mandamientos del Señor, eso está muy mal, porque el que lo hace, se aleja de la posibilidad de que su nombre se inscrito en el Libro de la Vida.

Concluyo con Proverbios 4:14: “No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos.”

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